«La mastectomía preventiva doble me pareció una decisión obvia»
Publicado el: 21/10/2024
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¿Qué te llevó a decidir someterte a una mastectomía preventiva?
Mis antecedentes familiares han sido fundamentales en mi decisión. Mi madre padeció un doble cáncer: primero de ovario en 2013, con una recidiva en 2015, y luego de mama en 2016. Al ver las devastadoras consecuencias que la enfermedad tuvo para ella y para nuestra familia, para mí era evidente que no debía correr el riesgo de enfermarme yo también.
En 2019 decidí someterme a una prueba de genética oncológica y descubrí que soy portadora del gen defectuoso que me transmitió mi madre; se trata del gen BRCA1. Este gen se asocia a un riesgo elevado (más del 80 %) de desarrollar cáncer de mama y de ovario.
La mastectomía preventiva doble me pareció una decisión obvia.
Es una medida preventiva para proteger mi salud y evitar pasar por lo mismo que vivió mi madre. Fue una decisión difícil, pero estoy convencida de que fue la mejor opción.
Sabía que el futuro me esperaba; ¡ni se me pasaba por la cabeza enfermarme, por mí, pero sobre todo por mis hijos!
En noviembre de 2023, a los 31 años, reuní el valor necesario para llevar a cabo mi decisión y decir adiós a mi pecho natural.
¿Cómo viviste la explicación de los riesgos y la reflexión previa a la operación?
El diagnóstico de los riesgos asociados a mi mutación del gen BRCA1 no es, sin duda, el mejor momento de mi vida. Sobre todo porque, al mismo tiempo, nos enteramos de que mi hermana también había heredado ese gen defectuoso.
Como soy una persona bastante optimista, decidí ver el lado positivo de las cosas: la oportunidad de poder saberlo.
El Instituto Bergonié de Burdeos (centro regional de lucha contra el cáncer) se hizo cargo de mi caso de inmediato. Se puso en marcha un riguroso protocolo y se intensificó inmediatamente el seguimiento.
El proceso de reflexión previo a la operación es largo y requiere numerosas consultas con especialistas. Me han atendido oncólogos, genetistas, ginecólogos-obstetras y psicólogos. Estas conversaciones me han permitido sopesar los pros y los contras de mis opciones.
Me han hecho falta cuatro años de reflexión y dos embarazos para sentirme preparada.
¿Podrías hablarnos del impacto emocional que tuvo esta intervención, tanto antes como después?
Que a una mujer le extirpen los senos no es en absoluto algo trivial…
Decir que no me sentí afectada emocionalmente antes de la operación sería mentir, pero fue MI decisión; fue un proceso de reflexión muy intenso, porque sabía que eso cambiaría mi vida para siempre.
He contado con el apoyo de especialistas y de mis seres queridos, y he trabajado mucho en mí misma para afrontar esta intervención de la mejor manera posible. Unos meses antes de la operación, hice un gran esfuerzo personal (tanto físico como psicológico).
Pues sí… he pasado por momentos de duda, preguntándome si había tomado la decisión correcta. Pero mi entorno siempre ha sabido estar ahí para aclararme las ideas y darme ánimos en esta decisión.
Tras la operación, me invadió una mezcla de alivio y tristeza. El alivio provenía de la convicción de que había tomado LA decisión correcta, pero también sentía una pena relacionada con la pérdida de una parte de mí misma. Tuve que hacer el duelo por mis pechos, un símbolo de feminidad e identidad. Las primeras semanas fueron emocionalmente duras, entre el dolor físico muy intenso y la necesidad de adaptarme a mi nuevo cuerpo.
Con el tiempo, he aprendido a aceptar esta nueva realidad.
¿Cómo te las arreglaste después, tanto física como emocionalmente?
Físicamente, la experiencia fue mucho más dolorosa de lo que había imaginado. Tras la operación, tuve que afrontar un periodo de recuperación muy duro. Durante tres semanas, dependí totalmente de los demás, con varios drenajes, y no podía hacer nada por mí misma.
Lo más difícil para mí fue no poder cuidar de mis hijos durante casi dos meses.
Sentí una gran frustración y una sensación de pérdida de control, sobre todo como madre primeriza. Descubrir cómo había cambiado mi pecho también fue un golpe duro.
Me enfrentaba a una realidad para la que no estaba realmente preparada: hinchazones, hematomas...
En el plano emocional, logré mantenerme firme, en parte gracias a mi preparación mental, pero sobre todo gracias al apoyo incondicional de mi familia y mis amigos. Supe apoyarme en ellos y eso me ayudó mucho a superar esos momentos difíciles. Aunque fue un camino lleno de obstáculos, aprendí a valorar cada pequeño avance. Me concentré en seguir adelante y recuperar un ritmo normal, sobre todo con mis hijos.
Hoy todo va mejor y no me arrepiento de nada.
En este mes de octubre rosa, ¿qué consejos darías a las mujeres para concienciarlas sobre el cáncer de mama?
Me gustaría decirles a las mujeres que es fundamental informarse y conocerse a sí mismas. La detección precoz puede salvar vidas. Si tienen antecedentes familiares de cáncer de mama o si son portadoras de un gen como el mío, es fundamental que lo comenten con su médico y le hagan todas las preguntas necesarias.
Tómate tu tiempo para hacerte un autoexamen y acudir a revisiones periódicas. No se trata solo de un acto médico, sino de un gesto de amor hacia ti misma. Toda mujer merece ser escuchada y apoyada en sus decisiones, sea cual sea el camino que decida tomar.
Decidí someterme a una doble mastectomía preventiva para reducir mis riesgos y, aunque ha sido un camino difícil, no me arrepiento de nada. Quiero que todas las mujeres sepan que no están solas en esta lucha. Habladlo con vuestros seres queridos, cread una red de apoyo y no dudéis nunca en pedir ayuda. Juntas podemos marcar la diferencia.
Por último, me gustaría recordar que es importante vivir cada día al máximo. La vida es preciosa y, aun ante la incertidumbre, hay belleza que descubrir en cada momento. Cuídate y no olvides nunca que eres fuerte.